La perfección, lo absoluto, el “siempre acierto” no forman parte de nuestra realidad. No me cansaré de repetirlo: tenemos que equivocarnos por varios motivos, porque eso significará que lo hemos intentado, porque querrá decir que del error aprendemos más que del acierto y porque somos humanos e imperfectos y nos equivocamos. ¿Pero sabéis que os digo? ¡Que viva la imperfección y el error! Porque una vida de sólo de aciertos no es una vida real, porque aprender que hay algo bueno a veces viene de la mano de haber estado en contacto con algo malo. Aprendemos por ensayo y error, no quieras ser perfecto, porque en realidad sólo estarás siendo tirano contigo mismo.
¡¡FELIZ JUEVES!!

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